Home Las webs del futuro deberán ajustarse a nuestras preferencias de privacidad

websHace unos días, el World Wide Web Consortium (W3C), que es la entidad que se encarga supervisar la tecnología utilizada para el desarrollo de la Web, dio a conocer los nuevos estándares con los que pretende impulsar la privacidad Online. Para que estos primeros borradores lleguen a convertirse en algo real será necesario tiempo y la implicación de los desarrolladores, fabricantes, proveedores de internet, y como no, usuarios y las entidades reguladoras.

Puesto que el W3C tiene claro que hay dos grandes grupos de usuarios, los que están preocupados realmente por su privacidad y por otro lado los que prefieren sacrificar la misma a cambio de estar más conectados socialmente e informados, el mayor reto de estos nuevos estándares estará en la publicidad Online y en las redes sociales.

Precisamente por esa segmentación a la que hacemos mención, lo más destacable de los nuevos estándares es que se pretende poner en marcha un sistema mediante el cual, cualquier de nosotros podrá definir cuáles son sus preferencias en materia de privacidad y seguridad, y esta información será enviada por su navegador a los servidores de aquellas páginas web que va visitando. De esta manera, cada usuario contará un perfil personalizado por el mismo con sus preferencias en materia de privacidad y serán las páginas Webs que visita las que chequeen su perfil y deban informar al usuario si tienen capacidad para ofrecer la seguridad que él desea.

Para entenderlo de manera rápida pongamos el siguiente ejemplo; si un usuario decide que solo quiere hacer compras en aquellos sitios de internet que permitan el pago al contado a la recepción del material en su domicilio y visita un tienda Online que no acepta estas condiciones, está debería informarle previamente para evitar sorpresas. Estos nuevos estándares tratan de conseguir este mismo efecto pero aplicado a la privacidad en aspectos tales como, por ejemplo, “no deseo que quede reflejada mi ubicación física”.

Finalmente entra en juego un tercero, aún no definido, que será el encargado de validar este “pacto” . En el ejemplo anterior, informaría al usuario de si bien pueden ofrécele los productos que desea, no podrán hacerlo con el modo de pago que él quiere y de esta manera el usuario contaría con esta información de antemano y después sería libre de decidir si continua en esa web o la abandona.

Lo que se pretende y que a nuestro entender es sin duda muy interesante, es que en un futuro seamos los usuarios los que definamos nuestras preferencias y que sean las páginas webs las que deban ajustarse a nuestro requerimientos y no al contrario. Esto que ahora mismo son unos meros bocetos tardaría años en implantarse pero tiene mucha lógica y puede ser un cambio importante para la privacidad en la red, que es uno de los escenarios donde más excesos se comenten. Más información sobre los nuevos estándares en http://www.w3c.es/


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