Home Asesoramiento Profesional en Privacidad Vs. "semi-adaptación"

En España las empresas tienen la costumbre de subcontratar o externalizar determinadas tareas como la elaboración de las nóminas, la contabilidad o el servicio de soporte informático para sus ordenadores y servidores. No obstante, no existe la misma tendencia en lo referente a la privacidad a pesar de que todas las empresas deberían contar con la figura de un profesional de la privacidad.

Como además, cada vez es más frecuente que las empresas se dirijan a sus clientes a través de nuevos canales en Internet, en el extranjero, en eventos de networking u organizando jornadas de formación, sucede que más de la mitad de las situaciones que afectan a la privacidad de las empresas queden fuera del ámbito de la conocida LOPD y están incluidas en los supuestos recogidos por otras normativas, como las referentes a las nuevas tecnologías, el comercio electrónico o normativas internacionales. Esto ocasiona que estas situaciones no puedan ser afrontadas de manera adecuada sin la ayuda de conocimientos específicos.

Por el contrario, generalmente las empresas se limitan a realizar una “semi-implantación” de la LOPD y acaba recayendo sobre algún empleado o el empresario que no tienen por qué contar con los conocimientos, la visión, ni el tiempo necesarios para afrontarlo. Además, que con el paso de los años el empresario se ha convertido en un “todoterreno” que ha ido absorbiendo tareas que le restan tiempo de la que debería ser su labor principal; hacer crecer su negocio. En resumen la privacidad en la empresa queda, en el mejor de los casos, limitada a una simple inscripción de ficheros de la LOPD y a la utilización de alguna plantilla en Word.

Pero en la realidad, la implantación de todas las normativas de privacidad que afectan a una empresa (no solo la LOPD, sino todas las especificas a su sector o a su manera de operar) requiere una transformación profunda que deberá realizar el empresario  de manera continua de la mano de un profesional de la privacidad, puesto que conllevará aspectos jurídicos, tareas técnicas y modificaciones en los procesos de negocio o procedimientos de la empresa, es decir, supondrá un cambio global de la cultura corporativa de la empresa y de la manera de entender la privacidad en la misma.

Por todo esto es por lo que todas las empresas deberían contar con un profesional de la privacidad externo que les proporcione asesoramiento adecuado y hable el mismo idioma que el empresario, ahorrando costes y aportando tranquilidad al empresario con el objetivo de que este pueda focalizarse en lo que realmente sabe hacer, expandir su negocio.


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